2 Tesalonicenses 3
2 Tesalonicenses 3 nos enseña sobre la importancia de una vida cristiana activa, responsable y ordenada. La ociosidad no solo es improductiva, sino peligrosa espiritualmente. También aprendemos que la oración y la obediencia a la enseñanza apostólica son fundamentales para la vida de la iglesia. Aun cuando hay que corregir, debe hacerse con amor y firmeza, tratando al hermano con paciencia. Y sobre todo, la paz del Señor y su gracia deben acompañar cada aspecto de nuestra vida.
Petición de Oración y Confianza en el Señor (2 Tesalonicenses 3:1-5)
Pablo pide a los creyentes que oren por él y sus colaboradores, para que la palabra del Señor:
- Se difunda rápidamente.
- Sea glorificada, como lo fue entre ellos.
También pide oración para ser librados de hombres perversos, porque no todos tienen fe.
A pesar de los peligros, Pablo expresa confianza en que el Señor es fiel, y que Él fortalecerá y guardará a los creyentes del mal. Ora para que el Señor:
- Dirija sus corazones al amor de Dios.
- Y a la paciencia de Cristo.
Advertencia Contra la Ociosidad (2 Tesalonicenses 3:6-15)
Pablo da una orden clara: apartarse de todo hermano que viva desordenadamente, y no siga la enseñanza apostólica.
Él mismo fue ejemplo entre ellos:
- No vivió en desorden.
- No comió de balde el pan de nadie.
- Trabajó con esfuerzo día y noche para no ser carga.
Aunque tenía derecho a recibir sustento, quiso ser ejemplo. Recuerda que les dio esta regla:
“El que no quiere trabajar, que tampoco coma.”
Pablo lamenta que algunos vivan sin trabajar, entrometiéndose en lo ajeno. Les manda que trabajen en paz y coman su propio pan. A los demás, les dice que no se cansen de hacer el bien.
Y si alguno no obedece esta carta, que se le note y no se le trate como enemigo, sino como hermano al que hay que amonestar.
Bendición Final y Despedida (2 Tesalonicenses 3:16-18)
Pablo desea que el Señor de paz les conceda paz siempre y en todo, y afirma que el Señor esté con todos ellos.
Aclara que escribe el saludo final de su puño y letra, como señal de autenticidad en todas sus cartas. Termina deseando que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos.
Versículo clave de 2 Tesalonicenses 3:
Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo. 2 Tesalonicenses 3:5
Este versículo es una oración hermosa y sencilla de Pablo, en la que pide que el Señor dirija el corazón de los creyentes hacia dos fundamentos esenciales de la vida cristiana: el amor de Dios y la paciencia de Cristo. El amor de Dios nos da identidad, seguridad y propósito. La paciencia de Cristo nos enseña a perseverar, a esperar con esperanza y a soportar con fe.
Este pasaje nos invita a vivir con el corazón enfocado en lo eterno. Nos recuerda que necesitamos ser guiados por Dios constantemente, para no desviarnos ni desanimarnos, sino mantenernos firmes en su amor y en el ejemplo de perseverancia que Cristo nos dejó.
Oración:
Señor, dirige hoy mi corazón hacia tu amor y enséñame a vivir con la paciencia que Cristo demostró. Que no me desvíe ni me canse en el camino, sino que cada paso esté guiado por tu fidelidad. Ayúdame a perseverar con fe y a amar como Tú me amas. En el nombre de Jesús, Amén.