Filipenses 3
Filipenses 3 nos enseña que nuestra confianza no debe estar en nuestros logros ni en la autosuficiencia, sino en Cristo y su justicia. Nos motiva a perseguir la meta de conocer a Cristo más profundamente, dejando atrás lo que impide nuestro crecimiento espiritual. También nos recuerda que nuestra verdadera identidad está en el cielo, y debemos vivir como ciudadanos del reino de Dios, esperando la gloriosa transformación que Cristo traerá.
Advertencia Contra la Justicia por Obras (Filipenses 3:1-6)
Pablo advierte a los creyentes contra los judaizantes, quienes promovían la circuncisión como requisito para la salvación. Él enfatiza que la verdadera circuncisión es espiritual, es decir, la adoración a Dios en el Espíritu y la confianza en Cristo, no en la carne.
Pablo menciona que, si alguien pudiera confiar en su herencia y obras, sería él, ya que:
- Era judío de nacimiento, de la tribu de Benjamín.
- Fariseo celoso y cumplidor de la ley.
- Intachable en justicia según la ley.
Sin embargo, todo esto carece de valor en comparación con Cristo.
La Suprema Meta: Conocer a Cristo (Filipenses 3:7-14)
Pablo considera pérdida todas sus credenciales religiosas con tal de ganar a Cristo y ser hallado en Él, no teniendo su propia justicia basada en la ley, sino la que viene por la fe en Cristo.
Su deseo es conocer a Cristo y el poder de su resurrección, participar en sus padecimientos y ser transformado por Él. Declara que no ha alcanzado la perfección, pero sigue avanzando, olvidando lo que queda atrás y extendiéndose a lo que está adelante, prosiguiendo hacia la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo.
Ciudadanos del Cielo (Filipenses 3:15-21)
Pablo anima a los creyentes a seguir su ejemplo y a mantenerse firmes en la fe. También lamenta que muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo, preocupados por lo terrenal.
Recuerda a los creyentes que su ciudadanía está en los cielos, de donde esperan al Salvador, Jesucristo, quien transformará su cuerpo mortal en un cuerpo glorioso.
Versículo clave de Filipenses 3:
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante. Filipenses 3:13
Este versículo refleja la actitud de perseverancia y enfoque que Pablo tenía en su caminar con Cristo. En lugar de vivir atado al pasado, ya fuera por sus logros o sus fracasos, él elige mirar hacia adelante, esforzándose por alcanzar el propósito que Dios tiene para su vida. Nos recuerda que la vida cristiana es un proceso continuo de crecimiento, donde nuestra mirada debe estar puesta en lo que Dios aún tiene preparado.
Este pasaje nos desafía a dejar atrás todo aquello que nos detiene: culpas, errores, heridas o incluso éxitos pasados que nos hacen estancarnos. Nos anima a avanzar con determinación en la fe, confiando en que Dios tiene más para nosotros en el futuro.
Oración:
Señor, ayúdame a no quedarme atrapado en el pasado, sino a seguir adelante con fe y esperanza en lo que Tú tienes preparado para mí. Enséñame a confiar en tu plan, a aprender de mis errores y a avanzar con determinación en mi caminar contigo. Que mi vida refleje el propósito para el cual me has llamado. En el nombre de Jesús, Amén.