Guerrero de Dios: Cambiar el temor por fe

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Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Juan 20:21-22

A pesar de que sabían que la tumba estaba vacía, y aunque habían oído la sorprendente historia de María Magdalena, los discípulos estaban preocupados y con dudas. El Señor había prometido resucitar, es cierto; pero había muerto, tal como ellos habían visto morir a muchos otros. Así que el miedo se apoderó de ellos.

Pero Cristo tenía otros planes. Juan señaló que era “el primer día de la semana” (Jn 20.19), y así como la Palabra de Dios estuvo allí en la creación de todas las cosas (Jn 1.1), el Señor Jesús, el Verbo, apareció para una nueva creación. “Paz”, les dijo antes de mostrarles las heridas que ganaron su salvación (Jn 20.19, 20). Luego, de manera similar a como Dios sopló su Espíritu en el hombre al principio, Cristo infundió la vida del Espíritu en sus discípulos, cumpliendo la promesa que les haría de estar con ellos siempre.

La resurrección de Cristo significó una nueva creación (2 Co 5.17), una vida nueva y abundante en el Espíritu y un propósito renovado. Los discípulos fueron enviados a “hacer discípulos” y a enseñar a vivir como Él les había mandado (Mt 28.19, 20).

La misma promesa y el mismo propósito son nuestros. Si recordamos la promesa de su presencia, ningún temor podrá cerrar la puerta al Salvador, y ninguna amenaza de muerte podrá resistir su poder de resurrección.

Señor, gracias por Tu paz que sobrepasa todo entendimiento y por la vida nueva que nos has dado a través de Tu resurrección. En medio del temor y la incertidumbre, recuérdame que Tú sigues estando conmigo, soplando Tu Espíritu en mi vida para fortalecerme y guiarme. Ayúdame a vivir con valentía y propósito, sabiendo que soy enviado a reflejar Tu amor y verdad en el mundo. Que mi corazón siempre esté abierto a Tu presencia y que, con cada paso, pueda cumplir la misión que me has encomendado. En El Nombre de Jesús, Amén.