Versículo:
Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. Zacarias 10:1
Comentario:
Es asombroso cómo la muerte y la vida ocurren tan cerca una de la otra. Se dice que el amanecer llega justo después de la hora más oscura de la noche. Y justo cuando sospechamos que no podremos sobrevivir un momento más al letargo y a la oscuridad del invierno, llega la primavera.
Llega como un simple indicio, un susurro. Un matiz de verde demasiado pequeño para verlo y, sin embargo, de algún modo, percibimos que el bosque, antes estéril, ya no está completamente sin vida. Pronto el canto de las aves nos despierta por la mañana y los capullos de las flores se asoman por la tierra. Donde antes solo había la muerte del año pasado, de repente brota una nueva vida.
El Señor tiene la clave de este misterio, el Creador que entona la canción que lleva a la Tierra a otro año de vida. Y a través de todo ello, aprendemos a ver, a confiar, a saber que Dios, cuya fidelidad se manifiesta con claridad en la primavera, nunca nos ha abandonado, ni siquiera en los momentos más oscuros del invierno.
El Creador que plantó el primer huerto en Génesis, que plantará el árbol de la sanidad en Apocalipsis, nos envía hoy lluvias primaverales, al revivir la Tierra. Dándonos nueva vida.
Oración:
Señor, gracias por ser el Dios que hace brotar vida en medio del invierno. Cuando todo parece seco y sin esperanza, Tú envías la lluvia temprana, y renuevas lo que estaba marchito. Así como haces florecer la tierra, te pido que renueves mi corazón, que despiertes mi alma dormida y que me hagas confiar en que detrás de cada noche oscura, viene el amanecer. Dame ojos para ver los primeros brotes de Tu gracia y fe para esperar en Tu fidelidad. En el nombre de Jesús, amén.